Una nueva guía que muestra la estrecha relación que, desde hace miles de años, existe entre el ser humano y el cielo nocturno. Un vínculo que une la inmensidad y la belleza del cielo estrellado con la esencia más íntima del hombre. Creencias, anhelos y la consciencia de nuestra propia existencia se ubican entre el Sol, la Luna,  las estrellas, cometas y otros astros. Una publicación, redactada por extraordinarios expertos extremeños en esta materia, que se enmarca dentro de la estrategia regional Extremadura, buenas noches, que pretende no sólo dar a conocer parte de nuestro patrimonio cultural sino ofrecer una divulgación científica de nuestro universo de manera diferente, mucho más amena, divertida y atractiva.

Antes de nada, si estás interesado en la lectura de este libro, puedes acceder a él en el siguiente enlace: https://extremadurabuenasnoches.com/multimedia/descargas/

12 Ubicaciones a lo largo y ancho de Extremadura, perfectamente documentadas, con fotografías que ilustran lo que el lector / visitante podrá encontrar, información sobre cómo llegar o qué más ver a su alrededor o curiosidades de la zona. Una publicación esencial para descubrir parte del patrimonio esencial de nuestra región.

Os dejamos con un breve texto de la introducción que despertará en vosotros todo el interés del mundo:

Solemos creer comúnmente que durante la Prehistoria se desarrolló una explicación del mundo más mítica que científica. Pero la profundización en los conocimientos astronómicos de aquella época permite hoy poner en duda este prejuicio con el que calificamos el pasado de forma un poco despectiva. Espero convencer a los lectores en los párrafos que siguen de que las culturas de entonces construyeron una cosmología tan lógica como la nuestra, aunque con unos datos infinitamente más pobres en calidad y cantidad. Si el mundo antiguo usó términos tan ambiguos como el de éter para referirse a una sustancia que supuestamente impregnaba todos los rincones del universo y en la que estaban inmersos los astros, también ahora empleamos conceptos aún tan desconocidos como el de materia oscura o el de multiverso, entelequias que sólo los astrofísicos muy expertos alcanzan a comprender del todo, si es que lo logran.

Desde los más remotos tiempos de nuestra existencia como Homo sapiens, o tal vez desde mucho antes, nos hemos preguntado por las cosas del cielo, y las respuestas más antiguas que hoy empezamos a conocer revelan unos saberes comunes a múltiples grupos humanos repartidos por todo el planeta. Esta homología mental demuestra que ya en tiempos paleolíticos, cuando vivíamos sólo de la caza y de la recolección de vegetales silvestres y aún no practicábamos la agricultura ni la ganadería, habíamos construido una explicación del mundo satisfactoria para los ojos y los cerebros que lo analizaban.

[…] Sigue leyendo, descárgate esta nueva publicación de Extremadura, buenas noches con un interesantísimo prólogo de José Luis Escacena Carrasco, Universidad de Sevilla, a quien pertenece el texto superior.

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