Muchos creyeron que los relojes de sol desaparecerían con la llegada de los relojes mecánicos, pero aún hoy se conservan en muchos pueblos o ciudades y continúan cumpliendo su función. «Relojes de Sol de Extremadura» es una nueva publicación de la estrategia «Extremadura, buenas noches» que pretende dar a conocer un patrimonio cultural conformado por el conjunto de relojes de Sol que aún se conservan en Extremadura.

Antes de nada, si estás interesado en la lectura de este libro, puedes acceder a él en el siguiente enlace: https://extremadurabuenasnoches.com/multimedia/descargas/

El ser humano ha tenido siempre la necesidad de conocer la hora del día para organizar sus tareas y ordenar diferentes periodos de trabajo, ocio o celebración. Por ello, podemos imaginarnos muchos lugares públicos y privados de los pueblos y ciudades de Extremadura con sus correspondientes relojes de Sol para regular la vida de los vecinos en el pasado. Por regla general, la mayoría de los que se han conservado suelen estar ubicados en edificios notables, en lugares de paso y fácilmente visibles desde muchos puntos de vista.

Gran parte de estos relojes de Sol se pintaban en paredes lo mejor orientadas al Sur posible. Hacerlos era muy asequible pero duraban muy poco, pues la lluvia y otras inclemencias de la temperie borraban poco a poco sus líneas horarias, los números y demás ornamentos. En raras ocasiones, los relojes de Sol se ejecutaban con elementos más nobles y duraderos (por ejemplo, grabando las líneas horarias en bloques de piedra), ya que resultaba más esforzado y costoso, pero en contrapartida, el reloj de Sol perduraba por más tiempo. La mayoría de los relojes que han sobrevivido hasta nuestros días pertenecen a este segundo tipo.

En el siglo XX, la rotación de la Tierra sobre su eje cada veinticuatro horas dejó de ser el movimiento periódico más preciso que conociese el ser humano. Los físicos encontraron otros movimientos periódicos más estables y precisos en los saltos de los electrones entre diferentes niveles de energía de algunos átomos. Así surgieron las escalas atómicas de tiempo y la rotación terrestre dejó de ser utilizada como un reloj. Los relojes de Sol perdieron así su utilidad original. Sin embargo, se siguen diseñando y construyendo estos artificios solares por varios motivos.

El primer motivo puede ser el ornamental. Los relojes de Sol son bellos y tienen formas geométricas atractivas, incluso los más sencillos. Cualquier lugar público se ennoblece notablemente con la presencia de este tipo de ingenios.

El segundo motivo hace referencia a su finalidad didáctica. Los relojes de Sol nos enseñan cosas que hoy claramente pasamos por alto. Quien sabe leer un reloj de Sol comprende el movimiento aparente del Sol y de los astros por la bóveda celeste y es capaz de imaginarse cómo nuestro planeta está moviéndose sobre su eje mientras recorre su órbita en torno al Sol. Además, los relojes del Sol históricos nos enseñan cómo el hombre aprovechaba el ciclo natural mejor conocido, el movimiento aparente del Sol por el cielo, para organizar sus días y sus tareas cotidianas.

La conservación de los relojes de Sol históricos ha de ser una prioridad para los organismos encargados de preservar nuestro patrimonio cultural. Los relojes de Sol históricos no solo nos hablan de cómo nuestros antecesores regulaban sus vidas, sino también de cómo cambiaban su mentalidad y conocían mucha más astronomía de la que una persona moderna conoce hoy en día. Entender cómo funcionaba un reloj de Sol implicaba conocer el movimiento del Sol a través de la bóveda celeste, conocer cómo el arco diurno del Sol iba aumentando hasta el solsticio de verano y cómo iba disminuyendo hasta su valor mínimo en el solsticio de invierno. Entender un reloj de Sol implicaba conocer el ritmo de la naturaleza y de los cielos.

Esta es la primera edición de esta Guía. En ella hemos querido incluir una serie de relojes de sol históricos de Extremadura, así como los modernos que, por su diseño o alguna de sus características, merecen ser destacados. Somos conscientes de que el patrimonio gnomónico extremeño debe ser mucho más extenso de lo que se describe aquí. Muchos relojes de Sol ya se habrán perdido para siempre. Pero, a buen seguro, existirán aún numerosos relojes del Sol que han pasado desapercibidos en muchos cortijos, ermitas y otros edificios extremeños. A medida que vayamos descubriendo más relojes, intentaremos actualizar esta guía. Disfruten con los relojes que aquí mostramos, que unen el cielo y la tierra de Extremadura.

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